martes, 28 de julio de 2009

Lago Titicaca

El 1ro de julio, en una fria mañana paceña y al dia siguiente de visitar Tiahuanacu, iniciamos el viaje al lago, comenzando a despedirnos de Bolivia. Nos habian comentado q el lado boliviano del Titicaca era mucho mas lindo q el peruano, asi que nos dirijimos hacia Copacabana, en Puno solo cambiaríamos de bus. Laurita, sentada a mi lado y junto a la ventanilla, dormia placidamente. Yo venía grogui promediando el trayecto, entre sueños cortos y algún sobresalto ante alguna maniobradel chofer, "maduraba el knock out" para mi. Pero en el horizonte diviso la superficie del espejo de agua y su imponente extension deja en un segundo plano la modorra. El bus bordea el lago durante varios kilometros, cruzando pequeños pueblitos conformados a la vera de la ruta. Sembradìos, animales pastando y varios hostels abundan en ese recorrido.

Llegando a otro pueblito q no recuerdo el nombre, bajamos del bus para cruzar un brazo del Titicaca en lancha. El costo es de 1,5 bolivianos x persona. A todo esto, nuestro micro esperaba en la orilla para realizar el mismo trayecto en uno de los tantos ferrys que comunican incansablemente ambas cercanas orillas.

Deembarcamos en Copacabana tipo 14:30, no habìamos terminado de bajar las mochilas cuando ya nos estaban ofreciendonos el ultimo tour a la Isla del Sol, que partìa a las 15:00 puntual, ida y vuelta, x 15 bolivianos. Venimos mucho hambre, asi q despues de comprar los pasajes y dejar todos los bolsos en el local de esta empresa, vamos de cabeza a buscar un restaurante en la concurida calle que desemboca al embarcadero. A pesar de q sigo con el estomago delicado, el tipico "pique macho" es una tentacion irresistible tambien para mi. Pero, al estar esperando la comida nos damos cuenta q no llegariamos a tiempo para arribar la lancha. Terminamos almozando en una embarcacion llena de turistas europeos de entre 25 y 40 años, aromatizando nuestra atmosfera circundante con los aromas del picante y demas ingredientes q lleva ese plato muy recomendable.

La nave es del tipo de las lanchas colectivas del Tigre, al norte del GBA, aunq mas cortas y de mayor ancho que aquellas. Cuenta con sillas comunes atornilladas al piso y sobre el techo le han colocado bancos laterales, ampliando la capacidad de transporte y facturacion de cada viaje. Para garantizar la solidez del techo, cruzaron puntales de madera en la parte baja, clavados entre las sillas que colman la zona inferior y solo dejan lugar a un angosto pasillo central.

El trayecto, de 1 hora aproximada, fue muy tranquilo. Mas de la mitad del viaje la realizamos en el techo, donde el frio se hace sentir a pesar de Inti iluminando todo con su presencia. Al pasar a nuestro lado las replicas de embarcaciones originarias, las totoritas, decenas de camaras digitales surgen de bolsos, carteras y bolsillos.

Al acercarnos a la Isla de la Luna, no incluída en el recorrido pautado, todos los ojos y focos se dirigen hacia ella, cautivados x la belleza de la imagen. Mirando el lago con ojos criticos, al observar su orilla, notamos una bajante marcada, de mas de 1 metro. La diferencia de color en la piedra era muy clara. Multiplicando esa altura x la superficie total del lago, estamos hablando de un volumen de agua muy significativo. Asimismo, la falta de barcazas o botes de pescadores junto al muelle era indicio de otra cosa, que me llamó poderosamente la atención. Surcando el segundo lago en extension en el continnte, no pudimos apreciar vida animal, salvo un par de patos, si, solo 2, nadando en zonas separadas.

En la Isla del Sol, en la zona de desembarco, cercanos al muelle, estan los baños, un comercio que vende comidas y cosas de kiosco y no recuerdo mucho mas. Cualquier producto que se quiera comprar esta minimamente al doble que en el resto del paìs. Para acceder a las viviendas y hostels, debe subirse unas largas escalinatas, transitadas a ritmo lento y constante por los lugareños, turistas, llamas y mulas de carga. Hicimos ese recorrido parando en diferentes sitios para retratar la majestuosidad de la naturaleza hecha lago, la Isla de la Luna, los cultivos de terrazas y las llamas.
Sobre las fotografias a las llamas, los habitantes ofrecen retratarse junto a ellas pagando un costo de 2 bolivianos x toma.

Subiendo las escaleras nos reencontramos con un matrimonio boliviano y su hija, con quienes compartimos la visita a Tiahuanacu. Ellos estaban bajando ya, nosotros no nos dimos cuenta de la hora y continuamos el ascenso, logrando tomas mas amplias de mucha belleza. El unico detalle fue q perdimos el barquito y debimos regresar a Copacabana a un costo bastante mas elevado. Por como actuaron los residentes de la isla ante nuestro descuido, se nota q los turistas q se cuelgan con el paisaje de la isla son varios y asi seguiran proveyendo ingresos extras a la economia personal de los lugareños. Asi q volvimos en una pequeña lancha a motor en un viaje privado sólo para 2 personas. Mirándolo desde un lado sentimental, si bien no fue un viaje en góndola x los canales de Venecia, tuvimos una travesia con aire romantico por el imponente y magnético Titicaca.

2 comentarios:

  1. Genial! y las fotos? una imagen vale mas que 1000 palabras! jajajajaj

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  2. ¡Que hermoso lugar! Parece que seguiremos tus pasos... si todo se da en Octubre vamos a conocer Perú y Bolivia así que estoy fascinada y agradecida por tus relatos. Que sigan las experiencias y besos muchos. Pao (tu "cuasi" prima)

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